Siempre propongo en esta página un línea editorial incrustada en los cimientos de la marginalidad bruta, pero como nadie se pone de acuerdo y todos jalan pa`su lado, termino haciendo escuetos artículos amargos, así que vayan a tomar por culo, lo seguiré haciendo, que de viejo se me va a ver feo. Así que en adelante: ¡ustedes miserables, son mis perras!, se la calan, y no digan que haga mi propio blog inteligente para un average de changos promedio amantes de Tim Burton y Los Simpson … yo estudie, yo soy Periodista de La U.C.V, yo soy un hombre realizado y no caigo en guevonadas de esas, solo de estas.
Y hay que aprovechar antes que Miniplug se haga rentable y mude sus oficinas frente a Parque Del Este, disponga de un masajista nicaragüense, bastante droga, y luego lavemos dólares a punta de floristerías en Nueva York.
Mi queja no es contra Manu Chao; representante en declive del artista “crossover” de los 90, con estilo de loop circense y altruismo ilusorio pasado de moda “Viva Chiapas-Ziggy Marley”, que solo lo cree su mamacita en su casita francesita, hedionda a tufo y a culo. Por mi, puede morirse bien podrío…
Mi queja se dirige a los malditos musicalizadores de los 3 huecos de entretenimiento nocturno, y espérate a que Chávez los cierre, pues en su repertorio bajo, asqueroso, malo y mierdero, nunca falta “Por La Carretera” y aquella bazofia que canta: “Tequila, Sexo, Marihuana”…” y ¡”Por La Carretera”! en versión “Tuki” mezclada con vómito de borracho ¡Cristo crucificado, mátalos como a los Faddoull!
Y peor aún, el set predecible de nunca acabar es celebrado por esos llamados rumberos treintañeros mongoloides admiradores de comediantes judíos, y por otros mal ebrios sin jevas, quejándose eternamente del asqueroso círculo vicioso donde son arrastrados gracias a las malas juntas. Esta vaina nada más la para un tirano autócrata.









































