Partamos de un par de principios básicos: (a) a nadie que visita miniPLUG le gusta leer y (b) a nadie le interesa mucho saber de mi vida.
No obstante, el editor de esta humilde página decidió ignorar todo esto y por algún extraño motivo le pareció buena idea darme luz verde para fastidiarlos una vez al mes con esta columna, que a manera de blog o diario de quinceañera (al final terminan siendo lo mismo), les brindará una mirada introspectiva a mis vivencias, mis temores, mis anhelos, mis sueños y, por sobre todas las cosas, cada cagada que me sucede o busco que me suceda.
Sin más que acotar, les dejo con muchas palabras después del click.
“Como no llevar a cabo tu primera salida con una jeva”
Yo disto mucho de ser una persona atractiva.
No me malentiendan, no soy ningún tipo de acomplejado con mi look… tan solo estoy consciente de que éste no puede ser más promedio de lo que es. Para que tengan una idea, soy el propio pana a quien dirigen frecuentemente las palabras ‘flaco, eres idéntico a un chamo que conozco!’ sin que el parecido sea jamás con alguien que modele ropa interior en una valla de la autopista.
En fin, esta circunstancia me ha obligado, a lo largo de mi vida, a desarrollar ciertas habilidades que me han llevado a formar parte orgullosamente de la estirpe conocida como los ‘labieros’, hombres que dependemos de las 4 palabras coherentes que nuestros cerebros puedan ocasionalmente hilar y transmitir para conseguir tener algún tipo de contacto cercano con el sexo opuesto. Los labieros dependemos indefectiblemente de nuestro encanto natural –llámelo usted ‘charm’ si desea– para causar algún tipo de impresión sobre un género femenino que se ha malacostumbrado a punta de metrosexuales, bad boys pre-fabricados e implantes de pantorrilla a no tomarse la molestia de dirigirle la palabra a un hombre si este no es una copia fiel del David de Buonarroti.
No obstante, este charm a veces puede brillar por su ausencia, situación que he vivido en carne propia tantas veces como cualquiera y la cual puedo achacar tanto a mi mala suerte como a mi estupidez (ambas innatas) como a los chinos, hijos de puta que son. Es precisamente esto lo que me motiva a tomar como ejemplo mi más reciente primera salida con una chama para regalarle a la audiencia miniPLUGuense (all 4 of you) un par de consejos sobre como evitar ciertas situaciones que pueden acarrear la pérdida de su charm, chica, dignidad, etc.
Me pueden agradecer luego.
- Despertar a la chama con quien deseas salir: ah, nada le gusta a una niña de su casa mas que una llamada impertinente a la medianoche para sacarla de su cama. Por que no llamé a las 8, 9, 10pm? No tengo una explicación razonable, aunque supongo que debe estar ligada al hecho de que mi madre haya consumido estupefacientes mientras estaba embarazada con mi persona (de esto no tengo pruebas, pero mi hermano siempre me ha asegurado su veracidad). Mucho menos me pregunten por qué la pobre infeliz se dejo pasar recogiendo.
- Emborracharte: cuando una persona bebe cual cosaco, puede ocasionalmente verse víctima de sus actos y sumida en este estado. En mi defensa, puedo alegar que nunca llegué a pensar que fuese una buena estrategia tomar en exceso, simplemente no tuve el sentido común para evitarlo siquiera en la primera miserable noche en mucho tiempo en que una pobre incauta aceptó salir conmigo. En fin, tienes una pea, tienes un carro, debes llegar de un lugar al otro y no te queda más opción que…
- Manejar borracho: esto solo es recomendable cuando piensas que tu cita no te puede perder más el respeto. Después de todo, demuestras ser lo suficientemente irresponsable como para poner tu vida en peligro, así como la suya y la de todos los pobres diablos que se encuentren merodeando las calles a esa hora… qué es lo único que se les ocurre que puede ser más efectivo que esto para evitar tener algún contacto físico con su acompañante por el resto de la eternidad?
- Chocar mientras manejas borracho: sí, la chica estaba en el vehículo conmigo al momento de la colisión. Hagamos de cuenta que no se están riendo de mí y mi estupidez en este momento y se preocupan siquiera un pelín por nuestros bienestares: no le pasó nada a nadie. Es que en verdad no fue tan grave como de seguro se lo imaginan, sucedió en un estacionamiento… contra una columna… de retroceso… Y sí, estoy consciente de que esta explicación no hace sino dejarme peor parado que si me hubiese clavado cual James Dean.
- Drogarla: esto quizás no fue mi culpa. De hecho, no lo fue; yo tenía varios meses ya sin probar estupefacientes para el momento en que me reuní con la lechigada de buenos para nada que se hacen llamar mis amigos. Y no iba a hacerlo esa noche tampoco, pero cuando se prendió uno y ella dijo pass it on, creen en serio que me quedó opción alguna? Ahora que lo pienso, quizás fue ella quien se aprovechó a mí…
- Reencontrarla con un tipo que le estuvo cayendo durante la mitad de su vida y al cual nunca le paró bola: esto quizás puede que tampoco haya sido culpa mía. Después de todo, como me iba a imaginar yo que mi cita de esa noche fue el primer amor no correspondido del chamo que fue mi mejor amigo hasta que se agarró a mis espaldas a su más reciente amor no correspondido – casualmente, mi última novia?
Está de más decir que, aunque de mi parte pudo haberse convertido hasta en amor, la chama que me acompañó durante la velada arriba descrita se desilusionó rápidamente de mí. Historia de mi vida. Que carajo, espero que al menos les sirva para algo el mal ejemplo ajeno y lo aquí leído consiga evitarles situaciones similares en un futuro; para mí como que ya no hay esperanzas…











































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