
Hay ciertas cosas que el dinero no puede comprar, y una de ellas es tener la oportunidad de estar frente a los rockeros más longevos de la historia, directamente desde el lugar reservado para que la prensa pueda ver su llegada a la alfombra roja. Como ya lo había dicho, yo iba a estar allí.
El motivo de esta alfombra roja era hacer la premiere londinense de la película que dirigió Martin Scorsese: “Shine a light”. Más que una película es un concierto íntimo grabado en New York durante su última gira “A Bigger Bang”, mezclado con material de archivo de la época de la prehistoria de las majestades satánicas.
Más después del click-ni-plug
Para no sentirme tan perdido –espacialmente hablando- al momento de cubrir la noticia, Bob y yo nos fuimos a reconocer el lugar. Allí nos sentamos a liarnos unos cigarillos, y un viejillo ingles de lo más simpatico de nombre Barry estuvo hablando con nosotros sobre Londres durante no menos de 1 hora.
El lugar de esta alfombra roja fue el Odeon Cinema, en Leicester Square. Es una plaza tranquila, rodeada de cines en sus cuatro frentes. Los viejitos se sientan cuando el clima lo permite, pueden pasar cientos de yuppies escuchandos sus ipods en quince minutos, y más de un niño asiático o hindú te atropella en sus paseos veloces en monopatín.
La Lengua Roja
Toda la cotidianidad del párrafo anterior fue destruida el día siguiente a la misma hora. Cables, luces, productores, sonidistas, pantallistas, fans, cámaras, fotógrafos, periodistas, relacionistas públicos, mujeres, niños, hombres, hippies setentosos y un largo etcétera abonó el lugar de los acontecimientos.
Una de las cosas que me sorprendió fue ver a la gente de producción trabajando con toda la calma del mundo faltando solo horas para que, a las 7 en punto de la noche comenzaran a llegar los abuelitos del rock inglés, con sus respectivas mamis, en sus respectivas limos, con sus respectivos invitados.
Pero más sorprendente es ver el nivel de entrenamiento que tienen los artistas a sus llegadas. Tienen las sonrisas medidas, las muecas, el nivel de altura al que alzarán la ceja, entre todas esas cosas que – pienso yo – deben hacerles sentir como la gente más estúpida del mundo.
Una alfombra roja como tu propia lengua se desplegaba frente al lugar. Miles de fotógrafos estábamos preparados para el estresante momento que denota la única oportunidad para fotografiar la bajada de los artistas y el respectivo paseo y pose. Créanme, no es fácil.
Yo estaba de lo más tranquilo, pero cuando vi a los tipos en vivo comencé a temblequear, por lo que tuve que ponerle la mayor velocidad de disparo a la cámara para no perder ninguna foto por el movimiento de mis manos.
Y así fue todo. Los Stones estuvieron unos 15 minutos afuera, de los cuales le dedicaron unos cinco a los periodistas y unos diez a sus fans, antes de entrar a la sala de cine.
Después de eso un gran montón de personalidades, modelos y personalidades que desconozco por completo se bajaron y pasearon por la alfombra. También los fotografíe, aunque poco supe de ellos después.

Charlie Watts

La compañía de Mick

Los Stones hablan con la prensa

Keith Richards



Mick ve fijamente a todos los minipluggers
Pd. Los Stones me pidieron que les agradeciera todo el apoyo que le dieron los lectores de esta página a la banda tras lo publicado en Todo en Domingo de las declaraciones de las chesse three.










































