Esa maravilla por medio de la cual podíamos comunicarnos con panas que estaban muy lejos, conocer gente pegada a internet o pasarse mensajes en las oficinas como “chamo, vamos a tomar café”, hoy en día desplazada por el Messenger en todas sus versiones y uno que otro invento similar, está cumpliendo una década.
En abril de 1996, los israelíes Yair Goldfinger, Arik Vardi, Sefi Vigiser y Amnon Amir, de la compañía Mirabilis (hoy propiedad de AOL), inventaron este sistema de mensajería instantánea con el que cambiaron la perspectiva de la comunicación: mantener contacto con personas que no estaban cerca de una manera más cómoda y barata, hacer panas y cuadrar novios, y establecer un vicio para unos y una forma de vida para otros. Así se empezó a chatear por ICQ, más básico y menos multicolor de lo que se hace por MSN actualmente.
Aisikiú o icecú, era la puerta a ese adictivo mundo de la internet con el que Venezuela empezó a toparse hace unos cuantos años, dejaba ver su florecita en los pcs de todo el que tenía conexión. Pioneros del característico lenguaje del chateo, la posibilidad de compartir archivos, “las páginas blancas” con el directorio de usuarios, y hasta funciones que MSN está tratando de implementar, como enviar mensajes a contactos que estén offline o mantener conversaciones mientras se tenga el estado “invisible”.
Unos cuantos lo empezamos a usar realmente hace mucho menos de 10 años, pero un así, al verlo pensamos: “qué viejo el ICQ”, y qué viejos nos estamos poniendo. Su dominio aún existe, todos lo amamos, todos lo extrañamos, pero muy pocos lo usan










































