Saldo blanco resultó de la manifestación contra los emo (espero con ansias una contra los reaggetoneros). Al final los agresores ni siquiera eran punks o darketos, sino boy scouts.
Así como lo escucharon: Boy-fucking-scouts.
El pañuelito que usan en el cuello es tan o aún más gay (en el mal sentido del término) que cualquier vestimenta emo. Y no hablemos de esos pantaloncillos cortos.
Gracias a mis compañeros de El Sendero del Peje, el blog de política más popular de México, les traemos en exclusiva el reporte de la manifestación antiemo en la Ciudad de México:
ENTRE “EMOS”, INFILTRADOS Y “BOY SCOUTS”
Cortesía de La Lámpara de Diógenes:
Un grupo de doscientos adolescentes de los llamados “emos” fueron resguardados por un cordón de granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del GDF (SSP-GDF) frente a la efigie de Alfonso Corona del Rosal. Varios oradores repetían que la fuerza pública desplegada en la glorieta de la estación del Metro Insurgentes estaban para protegerlos, mientras que representantes de otros grupos culturales refrendaban su solidaridad con el movimiento “emo”.
Entre el grupo de escuálidos adolescentes, destacaba notoria e inexplicablemente la redonda figura de Juan Carlos Escandón, a quien no había visto desde los días posteriores al incidente del ingreso a la catedral metropolitana el 18 de noviembre pasado.
(Nota para los no mexicanos: El 18 de noviembre pasado, se llevó a cabo una concentración de seguidores del excandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador en la plancha del Zócalo. Durante el evento las campanas de la Catedral fueron accionadas durante más de 10 minutos para provocar a los asistentes, quienes tontamente entraron al templo y provocaron un zafarrancho. El gobierno federal y la Iglesia aprovecharon el incidente para linchar mediáticamente a la oposición).
Columnas de policías y granaderos seccionaban la explanada dividiendo lo que serían los grupos antagónicos, y protegiendo las entradas a la estación del Metro. Un grupo de granaderos persiguió a un grupo de supuestos agresores “punks” haciéndolos salir por el acceso poniente de la plaza.
El contingente “emo” se dirigió, siempre bajo la protección de la fuerza pública de la SSP-GDF, hacia la salida que conduce a hacia el tramo noreste de la avenida Chapultepec, al tiempo que varios pequeños grupos de agresores les reclamaban el “robo” de sus elementos culturales.
Los agresores que desde la distancia les lanzaban improperios y amenazas vestían normalmente, ni “punks”, ni “darks”, algunos incluso con uniforme de “Boy Scout” que iracundos acusaban a los “emos” de haber “desprestigiado al movimiento”.
Al abandonar la glorieta del Metro Insurgentes, un grupo de “emos” se introdujeron al edificio abandonado que se encuentra en la esquina de avenida Chapultepec y desde una ventana abierta del segundo piso contestaban a quienes los increpaban. Otros más subieron los quince o dieciséis pisos y se les veía en la azotea del inmueble.
Finalmente los “emos” regresaron a la explanada de la glorieta, flanqueados por dos cordones de granaderos y policías de la SSP-GDF y guiados por policías vestidos de civil para introducirse a la estación del STC y abandonar el lugar.
Esta acción estaba siendo grabada por un equipo de producción de TV Azteca, uno de los agresores vestido de “Boy Scout” que habían estado profiriendo amenazas contra los “emos”, al ver la cámara de video, se lanzó contra de ella insultando a los reporteros. Cuando el camarógrafo lo encuadró, el violento agresor cambió su discurso, ahora para declarar que el “presidente legítimo de México se llama Andrés Manuel López Obrador”.





















































