En tres días cumplo seis meses en Inglaterra. Seis Meses de reflexiones, ideas y exposición a nuevas cosas. Ha sido una aventura completa. Llegue a esta ciudad sin nada y estoy ahora dentro de una enorme corporación, sentado en mi escritorio, escribiendo este post para mP. Han pasado mil cosas, pero lo más importante es que no he parado de pensar en que es lo que hay que hacer para seguir empujando a nuestro país a crecer.
Luego de pensar y pensar, rompo el silencio. Nuestra sociedad tiene un problema enorme de autoestima. El endiosamiento de lo extranjero y la falta de respeto hacia nosotros mismos nos hace mucho más daño de lo que pensamos. Este sábado 13 de septiembre, una parte de Los Humanoides tocó aquí en Londres, y fue ese día que entendí que todo lo que esta pasando en nuestro país es tan, o más grande que lo que está pasando en cualquier lugar. Sin embargo, sí existe una diferencia. Salvo sus excepciones, en otros lugares creen en lo suyo, lo protegen, lo respetan, lo aman… Bueno, también pasa que en algunos lugares hay más plata para gastar, pero no todo se limita al dinero.
Como buen caraqueño, amante de nuestra ciudad, de nuestro país y partícipe de su crecimiento, he pasado años planteándome preguntas que me ayuden a explicar las diferencias que existen entre otras sociedades y la nuestra. No tengo respuestas concretas todavía. En el pasado me he dedicado a escribir y pensar acerca de elementos políticos, sociales y económicos; hoy escribo de nuestra autoestima.
No hay duda que la percepción que uno tiene de sí mismo influye un montón en el peso específico que uno ocupa en el mundo. Qué tanto creo en mi, qué tanto me valoro y qué tan conciente estoy de mi capacidad de modificar el entorno son elementos que influyen directamente en qué tan exitoso voy a ser en cambiarlo. Siempre manteniendo un grado de objetividad (que sólo la comparación y la autocrítica te permiten mantener), es muy importante correr un proceso de valoración individual para tener claro el espacio que uno abarca.
Salvando nuestros grandes problemas, tenemos un gran país. Estoy cansado de escuchar este tipo de frases: “Mierda pana que fino ese video… QUE BOLAS QUE ESTÁ HECHO EN VENEZUELA” o “Chamo qué bolas Puras Joyitas, no parece una película venezolana”, o “Mariiiiiiico, que bolas que el pana que invento el bisturí de diamante es venezolano”. Si algo es bueno, es bueno y punto. No te sorprendas porque seres humanos de tu país hicieron algo grande. Es de nuestra especie lograr cosas importantes y más bien nuestra gente tiene mucho más merito porque lo logra con todas las de perder.
… ¿Acaso este tipo de pensamiento (que muestra sorpresa ante nuestras grandes cosas) no frena la iniciativa local? ¿No es algo así como tener la batalla perdida antes de comenzarla?
Es verdad que nuestro país nos ha ofrecido mucho contenido mediocre que también justifica este tipo de pensamiento. Es cierto también que el standard de excelencia en Venezuela deja mucho que desear. Pero es verdad también que todos (o casi todos para que no se quejen, aunque sigo creyendo que es culpa de todos) tenemos culpa al respecto. Hay que construir con la crítica, exigir siempre lo mejor y respetar y valorar las cosas de calidad. Esto empieza con matear trabajos en el colegio, hacer mal sonido en vivo porque da ladilla, llegar tarde a todas partes, no pagar impuestos, irse mas temprano del trabajo todos los dias (y llegar tarde), etc.
Pago 80 mil bolívares para ver a Deftones, pero no los pago para ver a Candy66… ¿Por qué?… ¿Realmente por qué? ¿Es por un tema de calidad?
En Inglaterra, por ejemplo, lo que reina es lo local. La gente que vive aquí (dentro de su mar de quejas ante todo) ama a este país, ama lo que viene de el sin siquiera tener objetividad. Hay una identificación automática con lo local, una empatia muy grande ante lo que sus compatriotas hacen. Este apoyo fomenta la gloria deportiva, llena estadios de gente que va a ver bandas de su propio país y hace que la industria nacional goce de un respeto importante. No creo que esto este asociado solamente a un tema de calidad.
Ante esto me imagino que pensaran tres posibles cosas:
1) Los niveles de calidad afuera de Venezuela son mejores, por eso la gente respeta las cosas.
2) La gente ama a Inglaterra porque tiene tanta historia, tantas cosas grandes, y su movimiento artístico es increíble, enorme y muy inspirador. No puedes comparar.
3) Paga prota. Qué hablas tú si vives afuera.
Ni me digno a responder lo de Paga prota, porque el que lo pensó, sencillamente no entiende nada de lo que estoy escribiendo.
Respondo a los primeros dos puntos de la siguiente manera:
En el resto de Latinoamérica las cosas no fluyen como en Venezuela. En Colombia, México y Ecuador no es así (hablo de estos 3 países porque son los que he conocido). He escuchado que en Argentina es aun más fuerte. En estos lugares, el peso de lo local es inminente. El respeto y el apoyo a lo que se hace allí es mucho mayor que el que le atribuimos a nuestras cosas. ¿Es por un tema de calidad? NO.
Si pensamos en Europa y Asia, es importante considerar que estos mercados llevan miles de años ocurriendo, y por ello hay diferencias en la efectividad de las ejecuciones. Un país que tiene 2000 años haciendo zapatos, naturalmente los hace muy bien por tradición y experiencia. Londres ya existía como ciudad antes de que México Tenotchitlán se hubiese fundado, el metro de esta ciudad ya funcionaba para el año en que terminó la guerra federal en Venezuela. Al sumar el tema de la edad de las sociedades, con las incontables diferencias de mentalidad y actitud ante el trabajo que se mantienen en otras latitudes, encuentras respuestas ante el por qué las cosas alcanzan un nivel de desarrollo mayor fuera de nuestras fronteras. Pero sin duda, las cosas que se generan de este lado del planeta no son necesariamente mejores.
Una de las mayores reflexiones que he tenido desde que llegue se refiere a la desagregación de las sociedades como un fenómeno más o menos homogéneo en todos los países. El pueblo es el pueblo sea donde sea. Están los intelectuales, los alternativos, los roqueros, los punk, los que siguen la corriente principal, los que no le importa nada, etc. En el marco de esta realidad, en todos los lugares las iniciativas (arte, comida, ropa, tv, etc) están asociadas a cada segmento de la población. Esto se llama Targeting. Muchos de los programas de TV y la música que se hacen en lo que llamamos “el mundo desarrollado” están dirigidos al segmento de la población más despreciable del planeta. Ese pedazo de la población del mundo que, teniendo todas las oportunidades y todas las cosas servidas frente a ellos, ha decidido desperdiciar sus vidas en la medición de su valor en función de lo que tienen, y no de lo que son. Son esos productos (Big Brother, Rhiana, Kid Rock, Nickelback, American Idol, etc) los que muchos de los nuestros utilizan como parámetro de referencia. Resulta que hablamos en términos prácticos de una especie de súper “Súper Sábado Sensacional”, que sólo por tener un presupuesto multi millonario, crea una fantasía efectista de un gran producto de calidad.
Un toque de Los Amigos Invisibles, Boom Boom Clan, Babylon Motorhome, KP9000, Bacalao Men, Spyro, Joystick, Huáscar Barradas, Ensamble Gurrufio, Serenata Guayanesa, Desorden Publico, El Cuarteto, laaaaaaaaargo etc, son igual de increíbles y valiosos como ese concierto de Radiohead o Tool que uno sueña con ver, o ese mal concierto que Soda Stereo nos dio hace poco y que tanta gente le jalo bolas por la misma razón que me motivó a escribir este articulo. La actitud pueblerina de sobre estimar a lo extranjero no nos permite ver esta realidad.
Los problemas de uno están asociados siempre a uno mismo. No te raspa el profesor, raspas TÚ la materia. Los problemas de nuestra sociedad se encierran dentro de nuestra mentalidad, reconocerlo es el primer paso para mejorar. Es esta falta de autoestima y valoración de lo nuestro lo que nos impide llenar estadios para NUESTRAS bandas, las que hace que nosotros como músicos le tengamos que jalar bolas a todos para que vengan a nuestros toques.
Para mejorar algo tienes que respetarlo primero. Creo que llego la hora de que Venezuela se empiece a dar su lugar en el planeta. Es responsabilidad de todos nosotros que sea de esa manera. Es responsabilidad de todos, trabajar el problema de autoestima de nuestra nación.
P.d: Se que faltan algunos acentos, me disculpo. Mi teclado es british
NdE: Corregido lo de los acentos.









































