Dicen que una imagen dice más que mil palabras, pero en esta oportunidad prefiero decir mil palabras para darles una imagen.
Para empezar, vamos por lo light. Vamos a hablar de este oleo. Quizás no es la Historia en una imagen, pero esa fue la idea que inspiró a los artistas chinos Zhang An, Li Tiezi y Dai Dudu para reunir a los 100 personajes con mayor influencia en la humanidad en un oleo que bautizaron “Discussing The Divine Comedy with Dante”.
Para ver la imagen en tamaño grande, y con descripciones de los personajes haz click aquí.
Podría decirse que no están TODOS los personajes importantes de la historia, pero vamos, no podían ponerlos a todos. Falta gente como Alejandro Magno, Simón Bolívar, Nelson Mandela, Miguel de Cervantes y William Shakespeare, pero es refrescante tener en cambio a Liu Feng, Qin Shi Huang, Liu Bei, la Emperatriz Cixi y otras personalidades asiáticas que no son tan populares en este lado del mundo.
Esto no es raro, porque sin duda existe una brecha de información entre nosotros y ellos. Muchos de este hesmiferio ignoran cosas fundamentales como que existen dos Chinas, o que mientras los nazis asesinaban a seis millones de judíos, los japoneses asesinaron a su vez a seis millones de chinos, y hacían experimentos con ellos, y violaban y torturaban mujeres, y hacían concursos de “quién mata 100 chinos con una espada“. Sin mencionar los genocidios en la Unión Soviética, Cambodia y la misma China con su supuesta “Revolución Cultural“.
Por su parte, ellos también ignoran muchas cosas. De seguro muchos allá no saben quién fue Simón Bolívar, o Napoleón, o Jesús. Allá no se sabe mucho del mundo exterior, pero lamentablemente el gobierno tampoco los deja saber mucho del mundo interior: para ellos, la masacre de Tian An Men en 1989 nunca existió. Quien pregunta mucho al respecto, desaparece como muchos desaparecieron durante la Revolución Cultural.
En el fondo parece que no sabemos nada. No sabemos que la mayor cantidad de muertes prematuras en el mundo no se deben ni a guerras ni a enfermedades, sino a los mismos gobiernos. Ni la peste negra del siglo XIV que exterminó a un tercio de la población europea (75 millones), ni la suma de muertes de todas las guerras del siglo XX (35 millones) se comparan a las 150 millones de muertes a manos de los distintos gobiernos alrededor del mundo, un tercio de ellas, en la RP China (fuente).
Y los gobiernos preocupadísimos por la AH1N1. Bah.
Hay quienes dicen que la Historia se repite. Y tiene sentido que lo digan, porque se han visto casos. Así como vimos gobiernos como la Unión Soviética, China y Cambodia “depurar” sus pueblos y crear esa atroz cifra de arriba, también vimos a dos presidentes estadounidenses (padre e hijo, casualmente) subir sus índices de popularidad gestando guerra en Irak. Vimos a los estudiantes venezolanos luchar por la libertad el 21 de noviembre de 1957, al igual que lo hizo en su momento la generación del 28. Y esa estrategia de hablar bien de Estados Unidos y negar el comunismo para luego contradecirse con sus acciones años más tarde suena conocida, también.
Sin embargo, lo difícil es predecir cuándo se repetirá, porque algunas cosas se repiten, otras no. Pero hay cosas que no cabe duda alguna que se repetirán. Es seguro que la próxima vez que haya una manifestación en Tian An Men habrá muchos soldados reprimiéndola, y correrá mucha sangre de nuevo. Es seguro que si el Gobierno logra aplacar a los manifestantes, nuevamente se hará un tabú del suceso y nunca más se hablará de lo ocurrido. Lo que es impredecible es, ¿lograrán aplacarlos?
Esa duda quedará en el aire indefinidamente, pues es poco probable que los estudiantes chinos vuelvan a manifestar. El miedo a la represión los domina, así como el miedo a fracasar, a perder la vida. No son como los venezolanos del 28, o los del 57, que estaban dispuestos a perder la vida para defender sus ideales. Llegaron a una comodidad relativa, conformes con una vida con pocas libertades, en parte porque el país ha progresado en muchos aspectos, en parte porque la ignorancia en la que están sumidos no les permite conocer que existe la posibilidad de vivir con mayores libertades, y en parte porque ven el cambio como algo imposible.
Pero sobre lo imposible, ya muy bien lo dijo Louis Brandeis, que no es lo suficiente importante para salir en el oleo, pero quizás pueda inspirar a algún… chino… que lea esto.
“La mayoría de cosas que se han hecho en el mundo que han valido la pena han sido declaradas como imposibles antes de haberse hecho”.
Y sin duda, luchar por los ideales y por la libertad vale la pena. Imposible nada.
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PD: ¡En el oleo hasta salen dos LOL Cats en la imagen!











































