Para variar un poco el copy-paste y el refrito decidí seguir los pasos de los dos mejores Blogs de la Vida: Arepa, Cancha y Cuca y Archivos Abandonados. Así he creado algo que he llamado iCulebrón (gracias Bob por la ayuda), trata sencillamente de colocar una palabra en la búsqueda de imágenes de Google y sacar 10 imágenes dentro del resultado y recrear una situación entretenida, en fin, una vez aclarando que el contenido puede ser de su agrado o no, prepárense para la primera serie de éxito anticipado (claro, jamás como las crónicas de móder 1, 2 y 3) de miniPLUG:
Advertencia: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia
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Capítulo 1.
El Señor Chivo deja su ciudad natal Ambato
El señor Raúl Ernesto Cristancho, mejor conocido en su ciudad como el Chivo, el menor de los hijos del gran laudero y compositor de baladas, Don Cristancho, vivía humildemente en el mismo galpón donde su padre fabricaba los mejores instrumentos de la ciudad jardín ecuatoriana.

No sólo ayudó a su padre por muchos años, además, trabajaba medio tiempo conduciendo una gandola que transportaba químicos tóxicos con lo que ganaba un sueldo respetable (nadie quería transportar por la panamericana un cargamento tan peligroso y con riesgo de contraer enfermedades cancerígenas)
Raúl se decía constantemente – Chico, soy el más pequeño de todos en la familia, debería hacer algo importante, algo que trascienda, algo que haga a mis padres orgullosos. Soy el menor de tres y mis padres ciertamente habían perdido la emoción de registrar toda mi infancia en fotos. De hecho, no recuerdo tener en el álbum familiar más de cuatro o cinco fotos mías. Esta es una :

Mi padre, siempre vestía bien pa’ las fotos familiares, era un maniático del orden y la limpieza, y aunque no ganara mucho como fabricante de instrumentos, siempre mantenía un aire digno y respetable. Aunque sí debo admitir que esa fue una de las dos únicas veces que recibí contacto físico de mi padre. La segunda vez fue cuando descubrí que mi primo era mi hermano. Escuché sin querer una conversación telefónica que mi padre sostenía con mi tía Angélica, hermana menor de mi madre, y cuando se dio cuenta que oía por el otro teléfono me entró a coñazos con el mismo auricular, bueno, ciertamente ni me tocó el mismo, usó el teléfono pero eso cuenta como contacto físico. En esta foto sale mi tía Angélica a la derecha, el que está en la barriga de ella es mi hermano/primo:

La de la izquierda es la imbécil y cómplice del amorío entre mi padre y mi tía, la hermana de mi papá, Julia, ya no le hablo. -
Chivo decide, luego de muchos años de trabajo sin vacaciones, relajarse por unos meses con sus amigos de la urbanización y crean un equipo de fútbol local, no eran tan buenos, de hecho, Chivo era el peor de todos y se la pasaba cayéndose y comiendo grama del campo (de ahí su sobrenombre)

Durante esas vacaciones soñaba conocer a la trigueña colombiana más bella del mundo, y su inspiradora música le hizo decidir su próximo paso en la vida, ser cantautor de vallenato.
Don Cristancho fue el que mejor se tomó la noticia y decidió fabricarle la mejor guitarra de su carrera y la más ideal para sus composiciones vallenteras. Les recuerdo que ya para ese entonces Don Cristancho estaba consumido por el cáncer (inducido por el constante almacenamiento del camión de su hijo, Chivo), ya había perdido parte de sus dientes y de su estabilidad mental, sólo hablaba en tercera persona y le encantaba pasear desnudo por la calle.

Así fue como el Chivo Cristancho decidió salir de su ciudad natal de Ambato, del Chimborazo, de su cotianidad, de las entregas puntuales de desechos tóxicos para convertirse en un famoso cantante de Vallenato, escrito desde el corazón, del centro del planeta hasta los polos.
Chivo mira hacia atrás sus años de infancia desvalida y adolescencia fructífera, siendo aún virgen sólo extraña los juegos de fútbol en que metía gol…
…su colección de ligas, sus correas de cuero, los paseos por el río, las fiestas patronales, los programas matutinos de radio que sintonizaba en su camión, ¡Por dios! ¡Su camión! Manejar el camión solo y comer maníes con concha, emborracharse con su compadre y hacer travesuras en la calle

Chivo lleva en su cartera una foto que, según él, le mantiene atento de las vicisitudes de las vida, una foto que recortó de una National Geographic que encontró en el basurero. Y que tiene en el reverso escrito en marcado fino: “Si tienes la mierda hasta el cuello tómatelo con calma”

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Palabra buscada en Google: Peligro











































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