Deveras que vivimos en un mundo muy pequeño. Como dirían en mi terruño: “Es un pinche rancho”. Resulta que el pasado miércoles por la noche, previo al post de Amílcar sobre la gira de Los Telecaster por México, recibí en mi departamento a varios amigos, entre ellos dos venezolanos residentes en el Distrito Federal: Nico, un asiduo fanático de la botánica y un amigo suyo, cuyo nombre no recuerdo, recién llegado al país. En el departamento estaban mis compas del Hong Kong Blood Opera y resultó que uno de ellos conoce a Los Telecaster. Al día siguiente, cuando leí el post de Amílcar, me di cuenta que el amigo de Nico era ni más ni menos que el Oso de Maracaibo. ¿Quién lo hubiera imaginado? Ayer le pregunté al Oso si conocía el blog y en efecto, se confirma que vivimos en un mundo jodidamente pequeño… y espero que eso signifique más probabilidades de encontrarme con Kate de Lost un día de estos y echármele encima.
Por mi parte, trataré de llevarles a ustedes reportes sobre los conciertos de HKBO y Los Telecaster desde la pequeña y apacible Ciudad de México. Siempre y cuando el Internet inalámbrico gratuito de mis vecinos esté disponible.









































