Con gran probabilidad sólo los indígenas de Nueva Zelanda y gran parte de la población de África (que no come nada de nada) conservan sus estómagos vírgenes de la grasienta, insalubre y deliciosa comida chatarra que nos acompaña en gran número de nuestros almuerzos y cenas; es más probable salir del desayuno con dos empanadas y un jugo de parchita. Muchas razones nos impulsan a engullir semejante bazofia, que si el tráfico, el horario, modorra de cocinar, pero la principal y más importante es que la publicidad nos lo mete por los ojos. El sitio alemán Pundo3000 tiene un proyecto que fotografía la publicidad de los empaques al lado de la triste realidad del producto.

Las fotos pueden ser clasificadas en varias categorías: Total estafa, parece vómito, parece pupú y ‘WTF?’. Mis favoritas son las siguientes:
Al lado de estas fotos los perro-pollos de Las Mercedes parecen Cordon Blue. Particularmente he dejado de ir al restaurant de los aros dorados porque siento que el payaso ése que tienen como insignia se ríe constantemente por la cara que uno pone al destapar la comida.
Dato curioso adicional: se calcula que diariamente en el mundo 27 millones de personas (ó 27mil PrsF) comen en Mc Donald’s. El incremento se sustenta en que cada vez más restaurantes abren las 24 horas del día.
















































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