Bueno bueno, es cierto que la noticia anterior no es tan reciente, pero aquí les va una que sí lo es.
Mientras Edvill saca los trapitos de Willy Tanner al sol, hay un tal Josef Fritzl que se vio obligado a sacar a su hija al sol – luego de tenerla 24 años encerrada en el sótano, en el que la violaba regularmente. Y eso no es todo, la historia se pone aún más fuerte. He aquí al personaje.

Todo sucedió en la tranquila población de Amstetten, Austria. Josef Fritzl, de 73 años, parecía ser un vecino común y corriente, casado con una mujer llamada Rosemarie. Tuvieron una hija llamada Elisabeth, quien a los 18 años “huyó de casa”, dejando una nota en la que decía que se había unido a una secta y pedía a sus padres que no la buscaran más.
Resulta que la única secta a la que Elisabeth “se unió” fue a la del insaciable morbo y sadismo de su propio padre, que drogó y esposó a su propia hija – de la cual abusaba sexualmente desde sus 11 años- y la encerró en un sótano sin ventanas, cuya única entrada estaba protegida por un complejo de seguridad que sólo el Fritzl podía abrir.
Y eso no es todo, la noticia es aún más Rotten. Fritzl tuvo 7 hijos con su hija Elisabeth: los dos primeros fueron criados en el sótano, luego otros 3 fueron dejados en la puerta de la casa de Fritzl con una nota que decia que su madre no podía cuidarlos y que por favor los adoptaran (y eso hicieron, sí, Fritzl adoptó a sus propios hijo-nietos), y luego otro que también fue criado en el sótano. El séptimo era el gemelo de uno de los adoptados, que murió poco tiempo después de nacer. Fritzl incineró su cuerpecito en la chimenea.
¿Cómo salió a la luz pública todo esto? Una de las niñas que se criaban en el sótano fue víctima de una grave enfermedad, y el Fritzl la llevó al hospital. Allí comenzaron las preguntas y el viejo confesó.
El mundo está lleno de locos.
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