
Esto que sigue a continuación es una reseña de un disco de Piso23, banda de Neo Punk, o como lo llamaban ellos a veces, Punk Idiota, hecha por alguien que respecto a Punk se quedó atrapado en los 80 (sí, claro, sólo respecto a punk), alguien que nunca le ha prestado atención ni a NoFX, ni a RxBandits, ni a Bad Religion, ni a ninguno de los exponentes de este tipo de música. ¿El resultado? Lo que podría ser una opinión de un oyente común, ese genérico que los escucharía en la radio, o que por mera curiosidad bajó el disco, Cuban Democracy, GRATIS de su página web.
Antes que nada, ¿Quiénes son estos Piso23? Depende. Si te guías por la foto, unos culones. Si te guías por el arte del disco, pensarás que son unos tipos muy serios con un convincente discurso político. Si te guías por sus canciones, pensarás que son jodedores, graciosos, hastiados, gorditos fuertecitos, ajenos, adictos, groseros, impacientes, llorones, melancólicos y negativos. Si los has visto en vivo (y tuviste la suerte de escuchar su versión de Torres Gemelas de Delfín), sabrás que son súper divertidos, y que, a pesar de la joda, son además muy profesionales, cosa que rescata al género, que en general muchos “punketos” por ahí piensan que ser punk significa desafinar, tocar mal, y no ensayar nunca.
En el disco este profesionalismo y esta diversión está plasmada de principio a fin. El profesionalismo se refleja en una grabación que duró 5 años, y se entiende a dónde fue a parar ese largo tiempo. La calidad de sonido, la mezcla y el mastering suenan como debería ser para un disco debut: pro. Y la diversión… pues, ¿dónde estaba Piso23 cuando tenía 13 años? Cuban Democracy hubiera sido el disco perfecto para escuchar cuando me encerraba en el cuarto con un trancazo y me sentía como un auténtico rebelde, que escucha música estridente que no le gusta a papá y mamá, y canciones que tienen groserías.
De hecho, hoy, que no tengo 13 años, igual lo considero un disco que a papá y mamá no le gustaría. No lo escucharía si estuviera llevando a la Doña Nina de compras o al Sr. Eduardo a comer un Sundae. En cambio, es un disco perfecto para escuchar cuando estás down o triste, o cuando tienes un rollo (ven. un problema), porque son 12 pistas cargadas de energía (Intro incluído), muchas guitarras fuertes y bastante tupatupa. Además, las letras son pegajosas y a la segunda vuelta no sólo ya se te olvidó el rollo que tenías, sino que además estás cantando los coros y Eva-cuando de la risa. Bueno, esto tomando en cuenta que llegues a la segunda vuelta, porque la verdad el disco es tan duro de principio a fin que puede cansar a los no-adolescentes o no-oyentes de este tipo de música, y generar ganas de escuchar la 100.7 FM por un rato, antes de volverlo a escuchar.

Carátula de Cuban Democracy
La energía y el buen sentido del humor están bien plasmados en el disco, y eso es importante, “what you hear is what you get”. El arte está muy bonito, pero no pega con la banda. Más pega el grafitti en el San Ignacio, que aún no lo han borrado (frente al nuevo Spot de los Emos, donde está Farmatodo). Y la elección del nombre del disco, pues es una adaptación del de Guns’n'Roses, antes de que digan nada al respecto les recomiendo que lean el archivo LEEME.txt que viene en el paquete de Cuban Democracy. Allí ellos lo explican mejor de lo que yo podría hacerlo.
Para saber más de la banda, pueden visitar Piso23.net o su MySpace, en el que encontrarán descripciones detalladas de cada uno de ellos (cargadas de mucho humor, como todo lo que hacen), y como bonus, les presentamos el video de la canción más grosera del disco: Un Poco.
De nada.











































Pingback: miniPLUG » AL FIN: Chinese Democracy: Ya en la Calle