
Diez minutos de partido suicida en el arranque. No parece haber táctica, hay dos equipos en cancha que se quieren romper en pedazos. Dunga vuelve con Maicon y Alves que antes parecían incompatibles en sus sistema. Bielsa se juega el resto con tres delanteros y sin enganche. El duelo sudamericano deja réditos en un mundial bajito de emoción. Estamos en octavos de final y alguno se va a tener que ir.
El círculo central es un mero adorno, el balón corre de un lado para otro sin mucho obstáculo. Brasil ha optado por disparar desde fuera del área, parece que le tienen mas maña al jabonoso Jabulani.
Brasil parece mas decidido que en otros partidos, Chile hace gala de su excelente orden de juego. Se juega con un bidón de gasolina y un encendedor en la mano. La velocidad y agresividad de los primeros quince minutos da paso a la maliciente cautela. Ya se vieron bien las caras, se conocen intenciones y maneras.
Chile ve el contraataque con pelotazo como opción, los brasileros por su lado desempolvan el toque y transporte de otrora no por mucho. El partido se traba, faltas a mansalva, se pega con ligereza. Kaká se lleva una amarilla, los dos equipos aprietan líneas y cuesta trabajo generar juego.
A los 34 minutos del primer tiempo Juan de cabeza pone el uno a cero a favor de Brasil. Fué el sexto tiro de esquina cobrado por Maicon. El partido se había convertido en un amarre de patadas y la pelota parada fué la solución brasilera para la ocasión.
Chile sale con furia para igualar. Con mas furia que ideas. En 37 Brasil ponía todo mas cuesta arriba para Chile. De contra Robinho escala por la banda izquierda, toca para Kaká en la cabecera del área, todo Chile se juega un fuera de lugar mal ejecutado y Luis Fabiano elude al portero Bravo para sellar el segundo. Brasil era letal, Chile solo un manojo de nervios e imprecisión.
Terminado el primer tiempo da la impresión que a este Brasil solo le hace falta apretar un poco el acelerador para resolver partidos. Desde el otro lado de la pantalla uno cree que sufren, pero de alguna manera u otra sacan goles como si fueran actos de magia para principiantes.
El segundo tiempo se trajo a un Chile mas laborioso pero con la misma falta de ideas heredada del primer tiempo, no encuentran camino abierto a la portería de Julio Cesar. Bielsa en el banco se quiere morir, se sale de la ropa, en la cancha nadie le hace caso.
Robinho a los 14 del segundo, anota el tercero. Una contra de Ramires que pilla a la zaga chilena retrocediendo, nadie presionó el balón. Se limitaron a agrandarle una cancha que beneficia a los Brasileros. Candado puesto merecidamente, Chile no puede dejar que alguien transporte el balón de campo propio al contrario sin que le rompan los tobillos. Alguien debió avisarle a Chile que estaban jugando octavos de final de una copa del mundo.
Valdivia tuvo el descuento a los 19 desde la cabecera del área. Primera pelota de Chile en todo el segundo tiempo que concretaban de alguna manera. Brasil empieza a enfriar el partido con ese lado europeo de su oficio futbolístico. Se empezaban a jugar los últimos veinte minutos del partido y la tarea de igualar tres goles parecía quedar un poco mas arriba de donde residen los improbables del fútbol para el seleccionado chileno.
Robinho casi pone el cuarto, para decirlo mejor, a los 28 Bravo hace un poco mas pequeña la vergüenza. Ante cada intento chileno la defensa Brasilera parece responder como si les hubieran avisado ayer.
Llegando a los 40 minutos del complemento todo era asunto consumado. Brasil logró con una suficiencia pasmosa vencer a un conjunto chileno que todos creímos en algún momento mas solvente. Fue un día en el que los de Bielsa no encontraron ni el orden defensivo ni las ocasiones creadas por cuenta propia que exhibieron en la primera fase.
Brasil sigue sacando ases de unas mangas que parecen infinitamente profundas para guardar los secretos de jugar al fútbol.