Asumiendo ya como un hecho que nadie del staff tiene planeado publicar algo hoy, les dejo continuación algo que escribí para publicar en Urbe pero terminó simplemente quedando ahí para pasar a formar parte de la serie más mamarracha presentada en la historia de esta página.
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El Playón, Estado Aragua: a pesar de que seguramente hay muchas historias desagradables y patéticas provenientes de este pueblucho, la que en esta ocasión nos atañe es esta que reunió hace unos 10 años a un grupo tan disparejo como el que conformaban este servidor, el único primo que me ha ganado la batalla en ser el peor ejemplo de la familia, un amigo malandro de éste, una tween que era algo así como la hija de una sobrina lejana de mi mamá (o cualquier retorcido vínculo de similar mañosidad)…
Y Brenda. Oh, Brenda. Al menos estoy bastante seguro que así se llamaba la pobre infeliz.
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Ya saben de qué se trata esto, y saben también que hacer: ignoren toda la paja que escribí yo (la cual esta vez es que jode) y pasen directamente a los comentarios para echarle los perros a Gabriela – aka Gavy – y Alvimar – aka Alvi.
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Partamos de un par de principios básicos: (a) a nadie que visita miniPLUG le gusta leer y (b) a nadie le interesa mucho saber de mi vida.
No obstante, el editor de esta humilde página decidió ignorar todo esto y por algún extraño motivo le pareció buena idea darme luz verde para fastidiarlos una vez al mes con esta columna, que a manera de blog o diario de quinceañera (al final terminan siendo lo mismo), les brindará una mirada introspectiva a mis vivencias, mis temores, mis anhelos, mis sueños y, por sobre todas las cosas, cada cagada que me sucede o busco que me suceda.
Sin más que acotar, les dejo con muchas palabras después del click. Seguir leyendo »